La formación bonificada, también conocida como formación programada por las empresas, es un sistema que permite a las organizaciones formar a sus trabajadores utilizando créditos destinados a formación profesional. Este sistema se financia a través de las cotizaciones que las empresas realizan a la Seguridad Social en concepto de formación profesional. Gracias a estas cotizaciones, cada empresa dispone de un crédito anual que puede utilizar para financiar cursos dirigidos a su plantilla. El objetivo de la formación bonificada es mejorar las competencias profesionales de los trabajadores y favorecer la formación continua dentro de las empresas, facilitando que las organizaciones puedan adaptar las habilidades de su equipo a las necesidades del mercado laboral. Las empresas pueden organizar esta formación directamente o a través de centros y entidades de formación especializadas, siempre que las acciones formativas cumplan los requisitos establecidos por el sistema de formación profesional para el empleo. Además, una vez realizada la formación, las empresas pueden recuperar parte del coste mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social, lo que permite financiar total o parcialmente la formación de los trabajadores.
La formación bonificada permite a las empresas formar a sus trabajadores utilizando créditos que se descuentan de las cotizaciones a la Seguridad Social. Este sistema forma parte del Sistema de Formación Profesional para el Empleo y está diseñado para mejorar las competencias profesionales de los trabajadores dentro de las empresas. Cada empresa dispone de un crédito anual de formación que puede utilizar para financiar cursos dirigidos a su plantilla. El importe de este crédito depende de las cotizaciones realizadas por la empresa en concepto de formación profesional durante el año anterior. La gestión del sistema corresponde al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y a la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE), que proporcionan las herramientas necesarias para que las empresas puedan organizar y bonificar la formación de sus trabajadores. Comprender cómo funciona este sistema permite a las empresas aprovechar su crédito de formación, mejorar la cualificación de su plantilla y evitar perder los fondos disponibles para formación cada año.
Cómo se calcula el crédito de formación de una empresa
El crédito de formación es la cantidad que cada empresa tiene disponible cada año para financiar la formación de sus trabajadores a través del sistema de formación bonificada. Este crédito se calcula en función de las cotizaciones que la empresa ha realizado a la Seguridad Social en concepto de formación profesional durante el año anterior. A partir de esas cotizaciones, se aplica un porcentaje que determina el importe que la empresa puede destinar a formación. El porcentaje de bonificación depende principalmente del tamaño de la empresa, es decir, del número de trabajadores en plantilla. De forma general, el crédito se calcula aplicando los siguientes porcentajes sobre lo cotizado:
- Empresas de 1 a 5 trabajadores: crédito mínimo anual de 420 €
- Empresas de 6 a 9 trabajadores: 100 % de lo cotizado
- Empresas de 10 a 49 trabajadores: 75 % de lo cotizado
- Empresas de 50 a 249 trabajadores: 60 % de lo cotizado
- Empresas de 250 o más trabajadores: 50 % de lo cotizado
Este crédito se renueva cada año y solo puede utilizarse durante el ejercicio correspondiente. Si la empresa no utiliza su crédito de formación antes de que finalice el año, normalmente se pierde y no se puede recuperar. Por este motivo, muchas empresas planifican su formación a lo largo del año para aprovechar el crédito disponible y evitar que quede sin utilizar.
Pasos para bonificar la formación de trabajadores
Para que una empresa pueda beneficiarse del sistema de formación bonificada, es necesario seguir una serie de pasos administrativos que permiten organizar la formación y aplicar posteriormente la bonificación en las cotizaciones a la Seguridad Social. Aunque el proceso puede variar ligeramente según el tipo de formación o la entidad que la gestione, en general el procedimiento sigue las siguientes fases.
1. Identificar las necesidades formativas de la empresa
El primer paso consiste en analizar qué tipo de formación necesitan los trabajadores de la empresa. Esto puede incluir formación técnica relacionada con el puesto de trabajo, formación en prevención de riesgos laborales, habilidades profesionales o formación obligatoria establecida por la normativa. Definir correctamente estas necesidades permite seleccionar los cursos más adecuados para mejorar las competencias de la plantilla y aprovechar el crédito de formación disponible.
2. Organizar la acción formativa
Una vez identificadas las necesidades de formación, la empresa debe organizar el curso o programa formativo. Esto puede hacerse de varias maneras:
- a través de un centro de formación externo
- mediante una entidad organizadora de formación bonificada
- o gestionando directamente la formación dentro de la propia empresa
En esta fase también se definen aspectos como el contenido del curso, la duración, la modalidad de formación (presencial, online o mixta) y los trabajadores que participarán en la acción formativa.
3. Comunicar el inicio del curso en la aplicación de FUNDAE
Antes de que comience la formación, la empresa debe comunicar el inicio de la acción formativa a través de la aplicación telemática de FUNDAE. Esta comunicación incluye información como:
- datos del curso
- calendario de la formación
- modalidad de impartición
- trabajadores participantes
La normativa establece que esta comunicación debe realizarse con al menos dos días de antelación antes del inicio del curso.
4. Realizar la formación
Durante esta fase se desarrolla el curso con los trabajadores participantes. La empresa o la entidad que imparte la formación debe garantizar que se cumplen los requisitos establecidos por el sistema de formación profesional para el empleo, como el control de asistencia de los participantes, el seguimiento del aprendizaje y el cumplimiento del programa formativo previsto. En el caso de la formación online, también deben registrarse los tiempos de conexión y participación de los alumnos.
5. Comunicar la finalización del curso
Una vez finalizada la formación, la empresa debe comunicar la finalización del curso en la aplicación de FUNDAE. En esta comunicación se incluyen los datos finales de la acción formativa, como los participantes que han completado el curso y la información necesaria para justificar la formación realizada. Esta fase es importante para que el sistema registre correctamente la acción formativa y permita aplicar la bonificación correspondiente.
6. Aplicar la bonificación en los seguros sociales
El último paso consiste en aplicar la bonificación correspondiente en las cotizaciones a la Seguridad Social. La empresa puede descontar el coste de la formación del importe que paga en los seguros sociales, dentro de los límites de su crédito de formación disponible. De esta forma, la empresa recupera parte o la totalidad del coste de la formación realizada para sus trabajadores.
Qué requisitos debe cumplir la formación bonificada
Para que una empresa pueda aplicar bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social por la formación de sus trabajadores, las acciones formativas deben cumplir una serie de requisitos establecidos por la normativa del sistema de formación profesional para el empleo. Estos requisitos garantizan que la formación se realiza correctamente y que los fondos destinados a formación se utilizan de forma adecuada.
Relación con la actividad de la empresa
La formación bonificada debe estar relacionada con la actividad de la empresa o con el puesto de trabajo de los trabajadores que participan en el curso. El objetivo del sistema es mejorar las competencias profesionales de la plantilla, por lo que la formación debe contribuir al desarrollo profesional de los trabajadores o a la mejora de su desempeño dentro de la empresa.
Comunicación previa de la formación
Las acciones formativas deben comunicarse previamente en la aplicación de FUNDAE antes de su inicio. Esta comunicación incluye información sobre el curso, los participantes, el calendario formativo y la modalidad de impartición. La normativa establece que la comunicación debe realizarse con al menos dos días de antelación antes de que comience la formación.
Registro de participantes y control de asistencia
Durante la formación debe mantenerse un registro de los trabajadores participantes, así como un sistema de control que permita verificar la asistencia o participación en el curso. En la formación presencial se suelen utilizar hojas de firma o registros de asistencia, mientras que en la formación online se registran datos como el tiempo de conexión o la actividad del alumno dentro de la plataforma formativa
Evaluación de la formación
El sistema de formación profesional para el empleo también contempla mecanismos de evaluación para analizar la calidad de la formación impartida. Los participantes suelen completar cuestionarios de evaluación al finalizar el curso, lo que permite valorar aspectos como la calidad de los contenidos, la metodología utilizada o la utilidad de la formación recibida.
Conservación de la documentación
Las empresas deben conservar la documentación relacionada con la formación durante un periodo determinado, ya que puede ser requerida en procesos de control o inspección. Esta documentación puede incluir registros de asistencia, contenidos formativos, comunicaciones realizadas a través de la aplicación de FUNDAE o evaluaciones de los participantes.
Qué trabajadores pueden recibir formación bonificada
La formación bonificada está dirigida principalmente a trabajadores asalariados que cotizan a la Seguridad Social en concepto de formación profesional. El objetivo del sistema es mejorar las competencias profesionales de los trabajadores que forman parte de la plantilla de una empresa. En general, pueden beneficiarse de este tipo de formación los trabajadores contratados por cuenta ajena, independientemente de su categoría profesional o del tipo de contrato que tengan dentro de la empresa.
Trabajadores asalariados en plantilla
La formación bonificada está pensada para trabajadores que mantienen una relación laboral con la empresa y que cotizan por formación profesional. Esto incluye trabajadores con contrato indefinido, temporal, a tiempo completo o a tiempo parcial. Todos ellos pueden participar en acciones formativas organizadas por la empresa siempre que cumplan los requisitos establecidos por el sistema de formación profesional para el empleo.
Trabajadores en situación de ERTE
En determinadas circunstancias, los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) también pueden participar en acciones formativas dentro del sistema de formación para el empleo. En estos casos, la formación puede utilizarse como herramienta para mejorar las competencias profesionales de los trabajadores durante periodos de suspensión o reducción de jornada.
Colectivos que normalmente no pueden participar
Existen algunos colectivos que, en general, no pueden beneficiarse de la formación bonificada organizada por las empresas. Entre ellos suelen encontrarse:
- trabajadores autónomos
- becarios o personas en prácticas no laborales
- trabajadores de la administración pública
Estos colectivos suelen disponer de otros programas de formación específicos, distintos del sistema de formación programada por las empresas.
Qué costes se pueden bonificar en la formación de trabajadores
El sistema de formación bonificada permite a las empresas recuperar parte o la totalidad del coste de la formación de sus trabajadores mediante bonificaciones aplicadas en las cotizaciones a la Seguridad Social. Los costes que pueden bonificarse dependen del tipo de formación y de cómo se organiza la acción formativa, pero en general se incluyen diferentes tipos de gastos relacionados con la impartición del curso.
Costes directos de la formación
Los costes directos son aquellos relacionados con la impartición del curso. Entre ellos se incluyen, por ejemplo:
- honorarios de formadores
- materiales didácticos
- recursos pedagógicos utilizados durante la formación
- plataformas tecnológicas en el caso de formación online
Estos costes suelen representar la mayor parte del presupuesto de una acción formativa y pueden bonificarse dentro de los límites establecidos por el sistema de formación profesional para el empleo.
Costes de organización y gestión
En algunos casos también pueden bonificarse los costes de organización de la formación, especialmente cuando una empresa contrata a una entidad organizadora que se encarga de gestionar el proceso formativo.
Estos costes pueden incluir tareas como la planificación de la formación, la gestión administrativa de las acciones formativas o la coordinación con los centros de formación que imparten los cursos.
Costes salariales de los trabajadores durante la formación
Cuando la formación se realiza dentro de la jornada laboral, el tiempo que los trabajadores dedican a la formación puede considerarse tiempo de trabajo efectivo.
En determinadas situaciones, el sistema permite tener en cuenta estos costes salariales dentro del cálculo de la financiación de la formación, especialmente en programas específicos relacionados con la formación para el empleo.
En definitiva, el sistema de formación bonificada permite a las empresas financiar una parte importante del coste de la formación de sus trabajadores, siempre que las acciones formativas cumplan los requisitos establecidos por la normativa. Conocer qué costes pueden incluirse dentro de la bonificación y cómo gestionarlos correctamente es clave para aprovechar el crédito de formación disponible y evitar errores en la aplicación de las bonificaciones. Una buena planificación de la formación permite a las empresas invertir en el desarrollo profesional de su plantilla de forma más eficiente.


